Puedes medir el éxito o fracaso de una estrategia de gestión de riesgos mediante ciertas métricas. Haz un seguimiento del número de riesgos identificados y corélalo con el número de riesgos que han ocurrido. Esto te permitirá comparar y contrastar el número de riesgos mitigados y si tu estrategia ha tenido éxito. Cuando los pros superan los contras de estas medidas, sabrás que tus estrategias son exitosas.






