Arreglar una reputación empresarial negativa implica identificar el problema, reconocerlo y comprometerse a cambiar. Si es necesario, pide disculpas abiertamente, comunica tus acciones para abordar el problema y asegúrate de que tu atención esté en las necesidades del cliente. Cumple con tus compromisos y aborda de forma proactiva posibles problemas futuros.






